El Rincón de los Niños Perdidos

"No hay ensayo general, cada día es debut y despedida"

lunes, octubre 29, 2012

Argo

TÍTULO ORIGINAL Argo
AÑO 2012 
DURACIÓN 120 min.
PAÍS EE.UU
DIRECTOR Ben Affleck
GUIÓN Chris Terrio
MÚSICA Alexandre Desplat
FOTOGRAFÍA Rodrigo Prieto
REPARTO Ben Affleck, John Goodman, Alan Arkin, Bryan Cranston, Taylor Schilling, Kyle Chandler, Victor Garber, Michael Cassidy, Clea DuVall, Rory Cochrane, Tate Donovan, Chris Messina, Adrienne Barbeau, Tom Lenk, Titus Welliver
PRODUCTORA Warner Bros. Pictures / GK Films / Smoke House Pictures
PREMIOS 2012: Festival de San Sebastián: Sección oficial (fuera de concurso)
2012: Festival de Toronto: Nominada al Premio del Público (Mejor película)
GÉNERO Thriller. Drama
SINOPSIS Cuando, en 1979, la embajada de los Estados Unidos en Teherán fue ocupada por un grupo de iraníes, la CIA y el gobierno canadiense organizaron una operación para rescatar a seis diplomáticos estadounidenses. Con este fin se recurrió a un experto en el arte del disfraz y se preparó el escenario para el rodaje de una película ("Argo"), en la que participaba un equipo de cazatalentos de Hollywood. (FILMAFFINITY)

Argo es una de esas películas que, debido a estar basadas en una increíble historia real, pueden intentar sorprender más que la propia historia, incluyendo elementos que acaban por lastrar el resultado final. Afortunadamente el buen hacer del señor Affleck y la siempre acertada mano de George Clooney en la sombra, han conseguido que podamos asistir a uno de los pasajes más inverosímiles, pero desgraciadamente real, de la historia de la CIA. Y es que Argo no necesita florituras ni grandes artificios para dejar boquiabierto al espectador, pues la historia de los seis americanos atrapados en el Irán de Jomeini y la estrambótica operación que se montó para sacarlos, es suficiente para dejar perplejo al espectador más pintado.

Como ya todos los niños perdidos sabéis, soy un detractor acérrimo del señor Ben Affleck en su vertiente actoril. Considero que su faceta de actor está más acabada que la serie Lost (gracias al cielo...), a pesar de que la ñoña Persiguiendo a Amy esté incluida entre mis películas de cabecera (pero eso es una historia que deberá ser contada en otra ocasión...). Sin embargo, cuando se pone tras la cámara la cosa cambia. Sus, hasta la fecha, tres incursiones en este terreno (ya prepara la versión del libro Apocalipsis de Stephen King), me parecen de notable alto (en su ópera prima podría aceptar el sobresaliente). Argo no es una excepción y si bien me ha gustado algo menos que Adiós pequeña, adiós, me ha sorprendido mucho más que su segundo trabajo (The Town, Ciudad de Ladrones). Creo que este chico tiene una seña de identidad bien definida que distingue sus películas y si sigue por este camino, puede convertirse en un buen referente. Aprende rápido de los maestros y si Adiós pequeña, adiós me hizo recordar por momentos al Mystic River de Eastwood, Argo me recuerda en muchos aspectos (en especial en el diseño de producción) al Munich de Spielberg. Con esos referentes, mal lo tiene que hacer este chico para no destacar.

La historia de Argo me parece tan rocambolesca, que si no fuera por las fotos originales (emotivo y bien montado colofón final en los títulos de crédito), pensaría que eso de que es cierta se lo han inventado para la ocasión. Creo que con historias como esta es muy fácil escribir guiones, pues la fuerza y la capacidad de enganche que ya de por si contienen los hechos narrados, constituyen un guión sin necesidad de adornos. A pesar de ello, el guionista Chris Terrio, incluye algún que otro elemento, hacia el final de la trama, para acentuar aún más la tensión en los compases finales. En mi opinión todo este aderezo sobra aunque no llega a molestar y ciertamente, a todo aquel que no conozca la historia real lo mantendrá aún más pegado a la butaca. Todo sea por el espectador. A su vez, está muy bien conseguido el contraste entre la opulenta y desenfadada sociedad californiano-hollywoodiense de los finales de los setenta y el cambio político-social que sufrió Irán en dicha época. En este punto cabe destacar la dureza y la tensión de los primeros compases de la película, en la que asistimos a un escueto pero acertado resumen del cambio de gobierno y al dramático asalto de la Embajada Americana.

El plantel actoral destaca especialmente por el gran parecido con los protagonistas reales de la historia. A pesar de que todo gira en torno a los seis "atrapados", quiero destacar el gran papel que realizan el gran Alan Arkin y el no menos grande John Burman. Sus personajes cuentan con los diálogos más ácidos de la película y creo que ambos realmente lo bordan a pesar de los pocos minutos en pantalla. El contrapunto lo pone Affleck y no quiero que mi animadversión hacia él sea la que hable, pero su personaje carece de un trasfondo y el poco que nos muestra es totalmente desaprovechado (tanto a nivel de guión como de interpretación).

La puesta en escena es realmente impresionante. Tanto la fotografía, como el maquillaje, vestuario, banda sonora y exteriores son de quitarse el sombrero. Gracias a todos ellos el espectador se sumerge en aquel fin de década sin ningún esfuerzo. Realmente encomiable la labor de producción.

En definitiva, Argo es una de esas películas que hay que ver tanto por lo entretenida que es, como por lo maravillosamente cuidada y construida que está. Por sacarla un pero, yo diría que ese retocado final lleno de casualidades y curiosas coincidencias chirría un poco y resta bastante credibilidad a una historia, hasta ese momento impecable (dista bastante del final real, más simple y menos cinematográfico), pero es cierto que la taquilla manda. Aún así, creo que si buscas una película que te atrape desde el primer momento y te mantenga en tensión hasta los títulos de crédito (quédate para ver las imágenes reales y verás que han sido calcadas en la película), Argo es una estupenda opción. Eso si, para disfrutar a tope este viaje, te recomiendo no indagar en la historia hasta que hayas visto la película. Lo disfrutarás aún más.


Lo mejor: La historia y un diseño de producción fantástico. Goodman y Arkin se salen también.
Lo peor: Los añadidos cinematográficos finales y Affleck en constante estado etéreo.

Género: Thriller: 4; Comedia: 3; Política: 1; Drama: 3

jueves, septiembre 13, 2012

Hara-Kiri: Muerte de un Samurai

TÍTULO ORIGINAL Ichimei (Harakiri/Seppuku)
AÑO 2011
DURACIÓN 126 min.
PAÍS Japón
DIRECTOR Takashi Miike
GUIÓN Kikumi Yamagishi (Remake: Shinobu Hashimoto. Novela: Yasuhiko Takiguchi)
MÚSICA Ryûichi Sakamoto
FOTOGRAFÍA Kazuko Kurosawa
REPARTO Ebizo Ichikawa, Eita, Koji Yakusho, Hikari Mitsushima
PRODUCTORA Recorded Picture Company (RPC) / Sedic International / Shochiku Company
WEB OFICIAL http://www.ichimei.jp/
PREMIOS 2011: Festival de Cannes: Sección oficial a concurso
2011: Festival de Sitges: Sección oficial largometrajes a concurso
GÉNERO Drama
SINOPSIS Deseando morir con dignidad, Hanshiro, un samurái sin recursos, solicita realizar el ritual de suicidio en la residencia del clan Li, cuyo director es Kageyu, un guerrero obstinado. Intentando que cambie de idea, Kageyu le cuenta la trágica historia de Motome, un joven ronin que llegó solicitando lo mismo. Remake en 3D de la película homónima de Masaki Kobayashi (1962), con Tatsuya Nakadai en el papel principal. (FILMAFFINITY)

Cuando uno oye que Takeshi Miike va a ponerse al frente de un remake de una de las mejoras obras del cine japonés, no puede hacer otra cosa que ponerse a temblar. Miike es un director de esos que adoras u odias. No hay término medio. En su haber tiene obras de verdadero culto, aunque su exagerado afán por dirigir el mayor número de películas al año le ha llevado a firmar producciones de lo más casposo. Es por ello que mi primera reacción fue llevarme las manos a la cabeza. Me alegra, tras ver el resultado, volver a llevarme las manos a la cabeza, aunque esta vez sea de admiración. Espero que Miike siga este camino que pareció encontrar con 13 Asesinos y que ya vislumbraba con Sukiyaki Western Django.

Seppuku, que en España fue traducida como Harakiri, es una de las mejores producciones niponas de la historia. La dirigió Masaki Kobayashi en 1962 y nada tiene que envidiar a producciones orientales de maestros como Oshima o Kurosawa. Este remake de Miike respeta la esencia de aquella, hasta el punto de calcar alguna que otra escena y ahondar algo más en el aspecto humano de la historia, aunque a veces exagere el tinte dramático de la misma. Estamos, por primera vez en mucho tiempo, ante uno de los pocos remakes que considero realmente homenaje a su antecesor.

La historia ya era de por si estupenda. En ella asistimos a la confrontación del honor verdadero de una familia frente el honor vistoso y vacío de un opulento clan de samurais. La eterna lucha de clases, aunque esta vez vista desde el prisma del honor. El dramatismo de la historia se acentúa aún más en la obra de Miike, llegando a incomodar al espectador con algunas escenas realmente duras. Que Miike haya rodado una historia tan profunda como esta, no quiere decir que haya olvidado sus habituales dosis de violencia, pues aunque solo aparece en contadas ocasiones (inicio y final de la película), cuando lo hace no se anda con medias tintas. En este aspecto me pareció realmente sobrecogedora la escena que se produce a la media hora de comenzar la historia. Realmente impactante y no apta para sensibles (tanto a nivel visual como humano).

Los personajes están muy bien dibujados y maravillosamente interpretados, destacando Hanshiro, que acude a la residencia del clan Li para acabar con su vida, Kageyu, el portavoz del clan y Motome, el joven ronin que protagoniza la primera historia. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto de las, en ocasiones, exageradas expresiones faciales del cine oriental. Aquí las miradas, los gestos y los arrebatos de ira, están llenos de expresividad y los actores los reflejan a la perfección.
Mención aparte merece la estupenda escenografía montada para la ocasión. La película ha sido rodada en 3D y eso se nota, curiosamente, para bien. Me encanta el tono verdoso que invade todo y que dota de ese toque clásico a la historia. Así mismo, en los compases finales los copos de nieve hacen acto de presencia, dando lugar a unas imágenes de una belleza sobrecogedora. Si argumentalmente me gustó mucho, visualmente me encantó. Una puesta en escena realmente impecable.

Harakiri, Muerte de un Samurai, es por tanto, un magnífico homenaje al clásico de Kobayashi. Sé que puede parecer curioso ver algo tan clásico rodado en 3D y que funcione bien, ¡pero es que realmente funciona!. Los que busquen acción quedarán decepcionados (aunque el tramo final es realmente bueno en este aspecto), pero todo aquel que admire la figura del samurai o que simplemente quiera disfrutar de una gran historia con una belleza plástica realmente fantástica, disfrutará de la última propuesta de este enfant terrible del imperio del sol naciente.


Lo Mejor: La historia y la cuidada puesta en escena.
Lo Peor: Que el dramatismo de algunos pasajes quede demasiado exagerado por la forma y no el fondo.

Género: Drama:5; Violencia:3

miércoles, septiembre 05, 2012

Headhunters

TÍTULO ORIGINAL Hodejegerne (Headhunters)
AÑO 2011
DURACIÓN 98 min.
PAÍS [Noruega]
DIRECTOR Morten Tyldum
GUIÓN Lars Gudmestad, Ulf Ryberg (Novela: Jo Nesbø)
FOTOGRAFÍA John Andreas Andersen
REPARTO Aksel Hennie, Synnøve Macody Lund, Nikolaj Coster-Waldau, Joachim Rafaelsen, Gunnar Skramstad Johnsen, Lars Skramstad Johnsen, Signe Tynning, Baard Owe
PRODUCTORA Nordisk Film / ARD Degeto Film
GÉNERO     Thriller. Comedia Negra
SINOPSIS Roger es un reputado cazatalentos noruego que vive en una maravillosa casa de campo con su esposa Diana, la bella propietaria de una galería de arte. En realidad, está viviendo muy por encima de sus posibilidades; si puede mantener ese ritmo de vida es gracias a que se dedica a robar obras de arte. En la inauguración de una galería, su esposa le presenta a Clas Greve, que, además de ser el candidato perfecto para el cargo de director general de la compañía de Roger, es propietario de una pintura muy valiosa. Roger ve que le ha llegado la oportunidad de alcanzar definitivamente la independencia económica y empieza a planear el robo del cuadro. (FILMAFFINITY)

No me suelen dar buena espina las películas cuyo poster atesora frases del tipo "de los productores de (ponga aquí su éxito favorito)". Siempre me ha dado la sensación de es una carta de presentación inválida (aún no conozco a una productora que no haya apadrinado algún bodrio tras un éxito rotundo). En esta ocasión, mis miedos eran infundados y me alegré de comprobar que Headhunters ofrece más de lo que en un principio pudiera parecer, entretiene y por si fuera poco, destila mala leche por los cuatro costados.

Headhunters, sin llegar a ser una obra maestra, es una digna muestra de cine negro llegada desde las frías tierras noruegas. La historia comienza despacio, con esa aparente falta de ritmo que muestran todas las producciones/novelas nórdicas, pero tras las oportunas presentaciones de personajes, un hecho en la vida de nuestro protagonista da un vuelco a la historia, momento en el cual todo se acelera de manera vertiginosa, hasta desembocar en un final que alguno ya ha tachado de alocado y esperpéntico, aunque yo disfrutara horrores. No estamos ante cine negro al uso, a pesar de que me alegró encontrar puntos clásicos como la voz en off del narrador (si... a mi me gusta). En Headhunters se mezclan el thriller y la comedia negra a partes iguales y es este género el que a mi parecer, impulsa la película más allá de donde hubiera llegado de haber faltado alguna deesas estrambóticas y desafortunadas situaciones que sufre nuestro protagonista.

Aksel Hennie da vida a Roger, un cazatalentos de una gran compañía que para mantener su ostentoso tren de vida, roba obras de arte por las noches. Roger es un tipo con un complejo de inferioridad muy marcado (repite varias veces todo lo que ha conseguido con sólo un metro sesenta y ocho de altura) y necesita de su vida oculta para autoafirmarse. Al comienzo de la historia la empatía entre el espectador y el protagonista es nula (en mi caso incluso negativa), pero poco a poco Hennie va consiguiendo que cojamos cariño a un perdedor al que casi al final de la historia estamos intentando ayudar por todos los medios. Un gran trabajo. Al igual que Hennie, Nikolaj Coster-Waldau, conocido ahora en España por su interpretación de Jaime "Matareyes" Lanister en la serie Juego de Tronos, tiene unos registros realmente estupendos. Coster-Waldau da vida a Clas Greve, que se convertirá en la némesis de nuestro cazatalentos, protagonizando las escenas más sórdidas de la historia. Ellos dos, junto a los continuos giros de guión (alguno realmente bueno), son los protagonistas absolutos del film, a pesar de que el reparto cumple con creces sus objetivos.

La violencia hace gala de presencia hacia el comienzo de la segunda mitad de metraje. No nos engañemos, hay escenas duras y brutales, a pesar de que el humor (más macabro que negro en algunas ocasiones), suavice un poco la situación. Realmente brutal la escena del camión. Palabrita.

Bien es cierto que Headhunters no me parece una película redonda, pues cuando termina, te das cuenta de que hay piñones del engranaje que no acaban de encajar y que, debido al ritmo alocado de la historia, has decidido conceder como válidos durante el visionado. Un segundo pase seguramente me plantearía serias dudas sobre ciertas carambolas del guión. Aún así, creo que son totalmente perdonables en favor del espectáculo. A esta sensación de que la falta algo, contribuye también un final demasiado idílico que a un servidor le chirría un poquillo (si nos atenemos a la sucesión de acontecimientos hasta ese momento).

En definitiva, Headhunters es una de esas historias que sorprende porque contiene bastante más de lo que pretendías encontrar dentro. Comienza lenta, pero cuando acelera no para hasta impactar en el muro de los títulos de crédito. Entretenida, violenta y repleta de giros que mantendrán al espectador totalmente alerta y arrancarán a más de uno alguna que otra sonrisa con escenas realmente espeluznantes. Muy recomendable y muy por encima de la media de la cartelera actual (junto a unas pocas pero honrosas excepciones).



Lo Mejor: Las interpretaciones de los protagonistas y el vertiginoso acelerar de la historia.
Lo Peor: El final y alguna que otra aparente incoherencia de guión.

Escuchando: The subways - Rock'n Roll Queen

lunes, agosto 27, 2012

Brave


TÍTULO ORIGINAL Brave (The Bear and the Bow)
AÑO 2012
DURACIÓN 100 min.
PAÍS [Estados Unidos]
DIRECTOR Mark Andrews, Brenda Chapman, Steve Purcell
GUIÓN Mark Andrews, Steve Purcell, Brenda Chapman, Irene Mecchi (Historia: Brenda Chapman)
MÚSICA Patrick Doyle
FOTOGRAFÍA Animation
REPARTO Animation
PRODUCTORA Pixar Animation Studios / Walt Disney Pictures
WEB OFICIAL http://www.disney.es/brave/
GÉNERO Animación. Aventuras
SINOPSIS Mérida, la indómita hija del Rey Fergus y de la Reina Elinor, es una hábil arquera que decide romper con una antigua costumbre, que es sagrada para los señores de la tierra: el gigantesco Lord MacGuffin, el malhumorado Lord Macintosh y el cascarrabias Lord Dingwall. Las acciones de Mérida desencadenan el caos y la furia en el reino. Además, pide ayuda a una sabia anciana que le concede un deseo muy desafortunado. La muchacha tendrá que afrontar grandes peligros antes de aprender qué es la auténtica valentía. (FILMAFFINITY)

Cuando el abajo firmante recuerda títulos no tan lejanos como Up, Wall-e o Buscando a Nemo, no puede evitar preguntarse qué habrá pasado en Pixar para que aparezcan productos tan vacíos como Enredados o Brave. Recuerdo con cariño aquellas historias en las que niños y adultos reían al unísono ante una ocurrencia de Woody, Dori o cualquiera de los personajes que tan buenos tiempos nos han regalado. Las risas ahora se limitan prácticamente a las que ofrecen los siempre generosos niños y a las puntuales sonrisas de algún nostálgico. Bien es cierto que una vez más, el apartado técnico es impecable y la rojiza cabellera de nuestra protagonista, unida al siempre espléndido tratado de los fluidos digitales, harán las delicias visuales de cualquier espectador.

El que la historia se desarrolle en un entorno como el que conformaron los clanes escoceses frente a los británicos, para mi ya era un punto a su favor, al ser el escocés y sus tradiciones, un pueblo que siempre me ha parecido admirable. El que fuera obra de Pixar añade otro punto más al marcador. Por el contrario, la guionista es Brenda Chapman, cuyo Príncipe de Egipto me aburrió soberanamente (aunque al igual que Brave contaba con una majestuosa puesta en escena). Y el tema de que la protagonista fuera una joven descarriada me recordaba mucho (y peligrosamente) a Enredados. Al final todo se salda con un empate técnico, lo cual, acostumbrados a sobresalientes, no es suficiente para una obra de Pixar.

De Brave no me ha gustado su demasiado pueril historia, que más que para agradar a todo el público, parece haber sido diseñada para vender merchandising a las futuras princesas (porque también me parece más orientada a las pequeñas de la casa). Creo que el desarrollo es demasiado infantil y aburrido para el mensaje más adulto que pretende dejar el final de la historia. Argumentalmente un quiero y no puedo. Los momentos de comedia, siempre tan presentes en las producciones de Pixar, quedan prácticamente relegados a las esporádicas apariciones de los trillizos, resultando por ello algunos pasajes demasiado largos. Bien es cierto que las escenas de acción aceleran un poquillo el ritmo, pero para mi no fue suficiente.

 La parte buena, como viene siendo habitual, es la apabullante demostración visual de que Pixar es actualmente el rey de la animación digital. La fotografía es realmente alucinante y como ya pasara en Enredados, el pelo de la protagonista es todo un ejercicio de virtuosismo. Las animaciones de partículas (agua, fuego, lluvia, polvo,...) siguen dejándome anonadado, mejorando siempre un poco más respecto a pasadas producciones.

Creo que hay veces en las que Disney mete más la mano que Pixar y esta me parece una de ellas. Sin querer desmerecer la obra de Disney, diré que en casos como Brave echo en falta el desenfado de Toy Story, Buscando a Nemo, Los Increíbles,... y me aburre soberanamente el tono almibarado de la historia.

Junto a la grandeza visual, lo que más me gustó de Brave fue precisamente lo que no es Brave, o lo que es lo mismo, el cortometraje que precede a la historia. La sana costumbre de Pixar de preceder sus largometrajes con un excepcional cortometraje es algo que espero que sigan haciendo durante muchos años, pues es ahí donde demuestran con dos píldoras, que son verdaderos maestros. La Luna es un corto de factura impecable. Es mudo, tierno y extraordinariamente expresivo, como las buenas obras de Chaplin. Estoy en condiciones de decir, que me gustó muchísimo más esta entrañable mini historia, que todas las peripecias de Mérida juntas y que sólo por ver una maravilla como La Luna en pantalla grande, mereció la pena pagar la entrada.

En definitiva, Brave no está mal, aunque peca de simplona e infantil, algo a lo que Pixar no nos tenía acostumbrados. A mí no me ha emocionado, por mucho que digan que es un cuento de hadas y que su grandeza es que reinventa la fórmula que Disney agotó. Los guiños a los adultos han desaparecido por completo y parece que a algunos sólo nos queda el consuelo de maravillarnos con los maravillosos prólogos en forma de cortometraje. Espero que vuelva el cachondeo habitual el próximo año con la secuela de Monstruos S.A. (Monsters University) y que Pixar siga siendo esa máquina de hacer reír a niños y mayores por igual.


Lo Mejor: La sobresaliente calidad visual.
Lo Peor: Que yo no llegase a encontrar la nota emotiva.


Género: Aventuras: 3; Comedia: 3; Drama:1
Escuchando: Lorena McKennit & Enya - Highlander

martes, agosto 14, 2012

La Camiseta del Rincon

Señoras, señores, niños y niñas, con todos ustedes la camiseta oficial del Rincón de los Niños Perdidos.

La ha realizado Kampanilla, con ese buen hacer que la caracteriza, basándose en la camiseta Spoilt que diseñó Olly Moss. Ella ha traducido los textos, para hacer más daño al viandante hispano y ha mantenido un elegante blanco sobre negro, eliminando el violento rojo, pues ya de por si, la camiseta genera una violencia inusitada.

De momento esta que veis es única en su género, pero en breve proliferarán (con alguna pequeña variación cromática en el nombre de nuestro punto de encuentro, pues como esta, SOLO PUEDE QUEDAR UNA!). Seguiremos informando. Jefe Compañía a Cuervo. Cambio y corto.

viernes, agosto 10, 2012

Prometheus


TÍTULO ORIGINAL Prometheus
AÑO 2012
DURACIÓN 123 min.
PAÍS [Estados Unidos]
DIRECTOR Ridley Scott
GUIÓN Damon Lindelof, John Spaihts
MÚSICA Marc Streitenfeld
FOTOGRAFÍA Dariusz Wolski
REPARTO Noomi Rapace, Michael Fassbender, Charlize Theron, Idris Elba, Guy Pearce, Logan Marshall-Green, Sean Harris, Rafe Spall, Emun Elliott, Benedict Wong, Kate Dickie, Patrick Wilson, Lucy Hutchinson, Giannina Facio
PRODUCTORA 20th Century Fox / Scott Free Productions / Dune Entertainment
GÉNERO Ciencia ficción.
SINOPSIS Un grupo de científicos y exploradores emprende un viaje espacial a un remoto planeta, una rara estrella recién descubierta, donde sus límites físicos y mentales serán puestos a prueba. El motivo de la misión es que los humanos creen que allá podrán encontrar la respuesta a las preguntas más profundas y al mayor de los misterios: el origen de la vida en la Tierra. (FILMAFFINITY)

Cuando Ridley Scott dijo que pretendía rodar una "explicación" al origen de los Alien, ya hubo quien puso el grito en el cielo y arrojó sus gafas de pasta al suelo de la sala de mando del Nostromo. Esa misma gente estará gritando ahora mismo lo de "Os lo advertí infieles" mientras sujeta con su mano derecha el manifiesto del buen cineasta. Me alegra no estar subido en el mismo barco que ellos y poder afirmar que Prometheus, aunque lejos de ser una obra maestra, me parece una notable (y entretenida) película de ciencia ficción.

Lo primero que me ha sorprendido es lo colorista y majestuoso de sus escenas iniciales en contraposición a lo oscuro y tenebroso del Alien original. Me pregunto que hubiera hecho Kubrick con su 2001 con la tecnología actual. La fotografía de los exteriores espaciales y la luminosidad y detalle del interior del Prometheus son de lo mejorcito que he visto en mucho tiempo en este ámbito. No tiene ni un fotograma de desperdicio. Es cierto que esto cambia el agobiante ambiente en el que El Octavo Pasajero nos sumergió, algo que modifica completamente el género de la película. Alien fue terror y tensión en estado puro con ciencia ficción como trasfondo, mientras que Prometheus es ciencia ficción con pequeñas gotas de terror. Distintos géneros, pero ambos válidos.

Por otro lado, al contrario de lo que leo en múltiples opiniones, pienso que el origen Alien queda suficientemente explicado y a un servidor le parece tan engranado como las piezas de un cubo de Rubik. Es cierto que hay alguna licencia de guión ("esto es así porque lo dice Idris Elba") y una trascendente pregunta final sin respuesta contundente. A pesar de que para el que suscribe, incluso esta pregunta final ha quedado respondida, Scott ya ha anunciado que producirá Prometheus II para seguir respondiendo (y ganando dinero como el tío Lucas y los jedis).

El plantel actoral tiene graves altibajos, pues creo que Michael Fassbender y Charlize Theron están muy bien, la protagonista, Noomi Rapace, araña el suficiente y el resto, salvando a Idris Elba por los pelos, no aprueban. No voy a comparar a Fassbender con Ian Holm, su homólogo en Alien, pero si diré que me he quedado atrapado en su humana inhumanidad. Me ha encantado ese aura de forzada insensibilidad y ostentosa superioridad que muestra con total servilismo hacia los humanos. Por otra parte, Theron, aunque exageradamente histriónica en ocasiones, borda el papel de egoísta recalcitrante y odiosa. Rapace me parece creíble, pero sin más. Quizás Sigourney Weaver dejara en su día el listón muy alto y un servidor no pueda evitar las comparaciones, pero es que, salvando cuatro escenas, no pude establecer empatía con ella. Eso si, su escena en la cápsula médica pasará a la historia como una de las grandes del género.
La música de Marc Streitenfeld es bastante acertada, la acción, aunque tarda en aparecer, es la justa para mantener atento al espectador y los diseños de los alien me parecieron correctos (incluido el del que protagoniza el guiño final a la saga).

En definitiva, Prometheus me parece una entretenida película de ciencia ficción en la que Scott parece haberse adaptado los nuevos tiempos, lo cual desagradará y encantará al público por partes iguales. Yo me he posicionado más cerca del aplauso que del abucheo, pues me mantuvo pendiente y entretenido las dos horas de metraje, amén de facilitarme muchas de las respuestas que Scott prometió responder. Creo que tanto si disfrutaste de Alien como si no llegaste a verla (¿dónde has estado encerrado?), es una película que no debes dejar pasar para pasar un buen rato.


Lo Mejor: La belleza plástica de su fotografía y un formidable Fassbender.
Lo Peor: Que abandone el tono siniestro y asfixiante de la original y cambie, por tanto de género.
Género: Ciencia Ficcion: 5; Terror:2; Violencia: 3

Escuchando: Clint Mansell - Lux Aeterna

lunes, mayo 28, 2012

This Must Be The Place

TÍTULO ORIGINAL This Must Be the Place (Questo deve essere il posto)
AÑO 2011
DURACIÓN 118 min.
PAÍS Italia
DIRECTOR Paolo Sorrentino
GUIÓN Paolo Sorrentino, Umberto Contarello
MÚSICA David Byrne, Will Oldham
FOTOGRAFÍA Luca Bigazzi
REPARTO Sean Penn, Eve Hewson, Frances McDormand, Judd Hirsch, Heinz Lieven, Kerry Condon, Olwen Fouere, Simon Delaney, Joyce Van Patten, Liron Levo, Harry Dean Stanton
PRODUCTORA Coproducción Italia-Francia-Irlanda; Indigo Film / Lucky Red / Medusa Film
PREMIOS 2011: Festival de Cannes: Sección oficial a concurso 2011: 14 Nominaciones David di Donatello, incluyendo mejor película, director y guión
GÉNERO Drama. Comedia. Road Movie
SINOPSIS Cheyenne es una antigua estrella de rock. Vive en Dublín de los derechos de autor y, a pesar de su edad, conserva una imagen gótica. Tras la muerte de su padre, con quien no mantenía relación alguna, se traslada a Nueva York y descubre que su progenitor vivía con una obsesión: vengarse de una humillación. Cheyenne decide cumplir ese deseo de venganza, pero, para ello tendrá que emprender un viaje a través de América. (FILMAFFINITY)

La sola idea de ver a Sean Penn interpretando a un rockero cincuentón con un pronunciado síndrome de Peter Pan y luciendo una estética que baila entre Robert Smith (vocalista de The Cure) y Alice Cooper, me atrajo desde un primer momento. Cheyenne, pues así se llama el personaje, es posiblemente uno de los papeles más estrambóticos de la carrera de Sean Penn y a un servidor le ha robado completamente el corazón. Es una pena que el resto de la película esté plagado de tantos altibajos y lleve constantemente una dirección tan errática, provocando esto un resultado final bastante deslucido.

El principal problema de Un lugar donde quedarse (odioso título que le han colgado en España a este homenaje a los Talking Heads) es que parece haber sido rodada sin guión. La película está plagada de grandes escenas pero estas discurren de una forma inconexa, conformando un puzzle final al que le faltan piezas y que deja una sensación de pretenciosidad bastante acusada. El comienzo de la historia, cuando se presenta a los personajes en su entorno habitual, me pareció muy impactante por la carga dramática que lleva implícito cada fotograma: Un rockero cincuentón con síndrome de Peter Pan que habita una enorme mansión tan solitaria como su vida, una paciente y complaciente esposa, que ejerce más de madre que de esposa (encarnada por una siempre genial Frances McDormand), una madre que llora frente a la ventana la pérdida de un hijo,... Son todos personajes llenos de matices que, en mi opinión, no son explotados tanto como yo hubiera deseado. Tras la presentación de todos, comienza la parte road-movie de la historia. Esta me recordó mucho, en líneas generales, a las Flores Rotas de Jim Jarmusch (si quieres ver a Bill Murray demostrando lo buen actor que es, no te la pierdas). El problema es que, a pesar de las similitudes, Jarmusch supo dar contenido y cohesión a las diferentes historias que conformaban Flores Rotas, mientras que Sorrentino construye muy buenas escenas, pero las deja diseminadas a lo largo de la trama principal, sin un aparente interés de que formen un todo. El tema del holocausto nazi es un mero pretexto para intentar generar una trama troncal, pero se toca de una manera tan sutil, que no llega a tener la entidad argumental suficiente como para ser medianamente creíble. Un McGuffin de libro. Y es una pena, porque como digo, hay escenas que a un servidor le encantaron, como la de McDormand y el Tai Chi, la que sucede en un restaurante de comida rápida o especialmente la que reúne en pantalla a David Byrne con un Sean Penn que desnuda y define completamente a su personaje sin necesidad de usar más de un minuto. Simplemente magistral.

Penn refleja a la perfección la soledad de un ser que se negó a crecer. Cheyenne es un ser atormentado por un suceso de su pasado, un suceso que lleva a cuestas y del que no se puede deshacer. En este punto me gustó mucho el que Cheyenne siempre deambule con algo a cuestas también físicamente (comienza con un carrito de la compra y sigue con una maleta) y no se deshará de esa carga física hasta que no se deshaga de su carga moral. La estética gótica le da un punto más de solitario payaso triste. La voz con la que Penn desliza las frases de Cheyenne (en versión original, mucho mejor) acentúa esa fragilidad que rodea a nuestro protagonista, una fragilidad que sólo se ve rota en la mentada escena con Byrne, donde cambia el tono vocal modificando fantásticamente la esencia del personaje. Un trabajo encomiable el de Penn. Junto a él, en la primera parte de la película, una Frances McDormand en el papel de abnegada esposa de Cheyenne. Es curioso, pero dada la naturaleza del músico, parece mentira que pueda tener una esposa, aunque quizás de ahí que su compañera, más que una esposa común, parezca más una protectora madre, algo que desarrolla con gran ternura McDormand. Creo que su papel es el contrapunto necesario al inicio de la película a la irrealidad que emana de Cheyenne. Cuando este inicia su viaje, tiene que valerse de sí solo y dejar atrás la protección de su esposa-madre, siendo esta la única forma de que algún día llegue a ser adulto. El resto de personajes de reparto están bastante desdibujados. Están definidos a grandes rasgos a pesar de la riqueza que se podría haber obtenido de todos ellos.

La banda sonora es otro de los platos fuertes de la película. El título original de la misma, This Must Be the Place, es el título de uno de los mayores éxitos de los Talking Heads. No es por ello casual que hacia la mitad de la historia, a modo de miniconcierto (aunque reconozco que queda un poco desconcertante ahí insertado) aparezca David Byrne (líder de los Talking Heads), interpretando una fabulosa versión del tema que da nombre a la película. Si no quieres perdértelo, aquí te lo dejo. El resto de la banda sonora es sencillamente genial, con algunas estupendas versiones de este tema que comento (genial la que ya apareciera en la banda sonora de Jarhead a cargo de Arcade Fire), pero todo a un ritmo muy pausado, algo que solo rompe, con estilo, el The Passenger de Iggy Pop.

Un lugar Donde Quedarse es una historia que no gustará a todos los públicos (de hecho yo he tenido que revisarla para cogerla el gusto). Su ritmo pausado y su aparente falta de cohesión podrían desconcertar al más pintado. La interpretación de Penn es realmente buena, aunque si a los 15 minutos de película no lo encuentras así, abandona, pues esas pausas, esas risas nerviosas y esa voz susurrante, te acompañarán el resto de la película. Estamos ante una historia que yo recomendaría a quien disfrutara de las Flores Rotas de Jarmusch, a los seguidores de Sean Penn y a todos aquellos que quieran dejarse llevar por una historia que, sin llegar a ser buena, está plagada de excelentes momentos y sensaciones.


 
Lo Mejor: Sean Penn y la banda sonora.
Lo Peor: Que sea tan errática.
Género: Drama: 3; Comedia: 3

lunes, abril 30, 2012

Los Vengadores

TÍTULO ORIGINAL The Avengers
AÑO 2012
DURACIÓN 135 min.
PAÍS USA
DIRECTOR Joss Whedon
GUIÓN Joss Whedon (Historia: Joss Whedon, Zak Penn)
MÚSICA Alan Silvestri
FOTOGRAFÍA Seamus McGarvey
REPARTO Robert Downey Jr., Chris Evans, Mark Ruffalo, Chris Hemsworth, Scarlett Johansson, Jeremy Renner, Tom Hiddleston, Samuel L. Jackson, Cobie Smulders, Clark Gregg, Gwyneth Paltrow, Stellan Skarsgård, Stan Lee, Harry Dean Stanton
PRODUCTORA Marvel Studios / Paramount Pictures
GÉNERO Fantástico. Acción. Superhéroes. Cómic.
SINOPSIS Cuando un enemigo inesperado surge como una gran amenaza para la seguridad mundial, Nick Fury, director de la Agencia SHIELD, decide reclutar a un equipo para salvar al mundo de un desastre casi seguro. Adaptación del cómic de Marvel "Los Vengadores", el legendario grupo de superhéroes formado por, entre otros, Ironman, Hulk, Thor y Capitán América. (FILMAFFINITY)

Como ya he dicho en alguna ocasión, siempre he sido más de DC que de Marvel, a pesar de que reconozco que Marvel tiene sus cosillas imprescindibles. Es por ello que he sido más seguidor de la Liga de la Justicia America (JLA) que de los Vengadores, pero algo he seguido de estos últimos. Lo suficiente como para poder establecer que estamos ante una de las mejores películas de Marvel de todos los tiempos. Siempre habrá puristas que encuentren fallos e incoherencias con los cómics, pero en mi opinión, el resultado es fantástico.

Los Vengadores es una serie de cómic regular creada por el Midas de Marvel (Stan Lee, al que vemos fugazmente al final de la película en uno de sus habituales cameos) a principio de los años 60 como respuesta a la mentada JLA de DC. En un principio, los Vengadores originales fueron Thor, Hulk, Avispa, Iron Man y Ant Man, a los que en el número 4 de la serie se les unió el Capitán America. Muchos han sido los cambios que ha evolucionado el grupo a lo largo del tiempo, pues por sus filas han pasado héroes de la talla de Spiderman, Doctor Extraño, Puño de Hierro, Viuda Negra, Ojo de Halcón o el mismísimo Lobezno (en Los Nuevos Vengadores). Actualmente ando un poco perdido de quien conforma el grupo, pero a buen seguro que más de uno de los mentados sigue luchando para defender nuestro agradecido planeta azul.

Reconozco que cuando oí hablar del proyecto de Los Vengadores, no di un euro por el. Me parecía bastante difícil aunar varias franquicias de Marvel en una sola, sin que el producto final se resintiera. Los personajes por si solos (unos más que otros) tienen una entidad propia y me resultaba muy difícil que los héroes presentados pudieran tener su pedacito de gloria sin que pasara lo que tristemente pasó con la inclusión de Venom en la tercera entrega del trepamuros (demasiadas historias para el limitado metraje). Era, por tanto, algo bastante difícil. Si a esto unimos que Joss Whedon, al que conocía únicamente de dirigir una serie que me aburre soberanamente, como es Buffy Cazavampiros, iba a ser el encargado de dirigir la orquesta, la desconfianza era ya total. Gracias a los cielos actualmente, tras ver la fantástica recreación del cómic que ha conseguido Whedon, ando tragándome mis palabras con un poco de kriptonita extra de castigo.

Un blockbuster de este tipo no destaca por tener un guión especialmente intrincado y lleno de giros y este no es una excepción, pero la verdad es que sigue al pié de la letra la estructura del cómic clásico: Epílogo, presentación del problema, presentación de los personajes, desarrollo y gran colofón final (y en este caso coral). Todo ello con un buen ritmo y unos guiños a los aficionados del cómic que harán a más de uno sonreír (incluso carcajearse) en la butaca. La historia va al grano desde el primer momento y como si estuviéramos leyendo un cómic regular de 24 páginas, la síntesis entra en acción para que toda la maquinaria, bien engrasada, no deje de girar hasta que el espectador abandone la sala con el consabido asombro (en este aspecto debo recordar que a los dos minutos de la finalización de la película, tras unos créditos bastante resultones, hay una escena que muestra al villano de la próxima bomba de Marvel. Nada de levantarse ni quedarse embobados en los pasillos por favor, que algunos también tenemos derecho a verla).

Contrariamente a lo que pudiera parecer, cada personaje tiene su ratejo de cámara y cada uno lo aprovecha como puede. Incluso los dos que aparecen por primera vez, Viuda Negra y Ojo de Halcón, tienen su rollito y dejan muy buenas sensaciones. Es cierto que a un servidor le gustaron sobremanera el señor Tony Stark (Robert Downey Jr. que el gran Odin te tenga en su gloria) y el doctor Banner (impresionante Mark Ruffalo), el primero por su ironía habitual y el segundo porque considero que es el primer Hulk que ha dado en el clavo con el personaje, en lo que a gran pantalla se refiere. Otro que me dejó realmente helado por el positivo cambio sufrido, es el villano de la función: el hermanísimo Loki. El Loki de Brannagh me pareció muy flojo, descafeinado y shakespiriano. Aquí Whedom, quien también se encarga del guión, dota al hermanastro de Thor de la maldad y el carisma necesarios para poder ocupar el puesto de supervillano. Su locura no tiene fin y su crueldad tampoco, algo que, por fin, le coloca a la altura del cómic (sinó por encima). Todo el supergrupo está fantástico, pero quiero destacar también la actuación de Clark Gregg, dando vida al agente Coulson, al que dota de una gran personalidad.

Los efectos, como era de esperar, son sobresalientes, llegando a cotas realmente bestiales en el último tramo de película. Creo que gran culpa de esto la tiene el, desde ahora, bueno de Whedon, quien, además de compaginar en estas escenas efectos especiales con un ritmo endiablado, se atreve a manejar la cámara de una manera que pocos han sabido manejar en películas de este género. Destaco en este punto un plano secuencia (digital si, pero soberbio) en la batalla final en el que la cámara salta de un héroe a otro recogiendo diferentes estampas de la encarnizada lucha. Para el que suscribe es quizás la mejor escena en una película de este género, amén de ser un fiel reflejo de las viñetas de un cómic de superhéroes. Otras escenas que pasarán a la historia del cine de superhéroes son las peleas de Thor contra Iron Man y luego con Hulk, la (desternillante) escena protagonizada por Hulk y Loki o la Mark VII vistiendo a Mr. Stark en caída libre. Todas ellas emocionarán al más pintado. Por otro lado, hablando de emociones, debo apuntar que es todo un detallazo de la gente que ha creado Los Vengadores, utilizara el grito de Lou Ferrigno (quien diera vida a Hulk en la serie de TV), para anunciar las embestidas del gigante verde. Todo un homenaje, si señor.

La banda sonora vuelve a dar en el clavo, algo que era de esperar cuando un veterano de la talla de Alan Silvestri coge la batuta para orquestar una película que despide épica por los cuatro costados. Eso si, la aparición de Iron Man y el Shoot to Thrill de los australianos ACDC, ya son la misma cosa.

Creo que Los Vengadores consigue contentar tanto al fan de cómics más freak con el amante del cine más comercial. Ha conseguido lo que muchos no considerábamos posible: aunar y equilibrar varios personajes de gran peso en pantalla, en una sola historia sin que ninguno salga mal parado. La acción no para desde el primer momento, los efectos especiales son realmente buenos y creo que, te gusten los cómics o no, sólo hace falta que vayas al cine para divertirte, porque si ese es tu único propósito, lo lograrás con creces. Sigo pensando que mi película favorita de superhéroes pertenece a Nolan, pero es cierto que esto es algo personal, ya que tanto el personaje como el tono detectivesco de la historia encajan más con mi personalidad. En cuanto a espectacularidad y efectismo se refiere, Los Vengadores ha dejado el pabellón tan alto que casi me da pena pensar que la segunda parte llegará a nuestras pantallas en un lejano 2017, Hasta entonces los personajes lucharán por separado en sus respectivas franquicias para preparar el camino a lo que, ahora si, auguro será otro bombazo de taquilla. Como dice Jordi Costa para el diario El País: "esto es Marvel puro (...) Lo mismo de siempre, mejor que nunca".





Lo Mejor: La acción trepidante de inicio a fin y lo bien que reparten pantalla los protagonistas.
Lo Peor: Que sea calificada despectivamente como cine de consumo rápido.

Género: Acción:4; Ciencia Ficción: 4; Comedia:3.

Escuchando: ACDC - Big Gun

jueves, abril 19, 2012

BattleShip

TÍTULO ORIGINAL Battleship 
AÑO 2012  
DURACIÓN 131 min.  
PAÍS USA  
DIRECTOR Peter Berg 
GUIÓN Erich Hoeber, Jon Hoeber 
MÚSICA Steve Jablonsky 
FOTOGRAFÍA Tobias A. Schliessler 
REPARTO Taylor Kitsch, Liam Neeson, Alexander Skarsgård, Brooklyn Decker, Josh Pence, Rihanna 
PRODUCTORA Universal Pictures / Film 44 / Hasbro / Stuber Productions 
GÉNERO Ciencia ficción. Acción. Bélico.
SINOPSIS Libre adaptación cinematográfica del popular juego de mesa de Hasbro conocido como “Hundir la flota” o ”Batalla naval”. En este caso la batalla será entre la flota de los Estados Unidos y una flota alienígena. Épica aventura que transcurre por mar, cielo y tierra, en la que nuestro planeta lucha por sobrevivir contra una fuerza muy superior. El teniente Hopper (Taylor Kitsch) es un oficial de la Marina destinado al John Paul Jones. Sam Shane (Brooklyn Decker) es una fisioterapeuta de la armada y también la novia de Hopper. Stone (Skarsgard) es el hermano mayor de Hopper y comandante del Samson. La suboficial Raikes (Rihanna) es la especialista en armas del John Paul Jones. Stone y Hopper están a las órdenes del Almirante Shane (Liam Neeson), que es el padre de Sam. (FILMAFFINITY)

Desde tiempos de Orson Wells, sino antes, la humanidad ha sido invadida en mil y una ocasiones por criaturas extraterrestres que planeaban tomar el control de nuestro pequeño globo azul, controlar nuestros recursos o simplemente pasar el rato haciendo perrerías a todo bicho viviente. Nos han invadido marcianos, selenitas, klingon y mil razas. Cada una de ellas con su tecnología punta y su impecable puesta en escena. Es por tanto muy dificil innovar en un género tan usado, máxime cuando la mayor parte (por no decir la totalidad) de los esfuerzos se centran en los efectos especiales. Todo el mundo sabe que hay honrrosas excepciones y que cuando aparecen el disfrute es mayúsculo. Battleship no es una de ellas. El último experimento de Peter Berg, sin exagerar ni un poco y por múltiples motivos, ha conseguido convertirse en la peor película (aunque me entristece calificarla como tal) que he visto en muchos años. Razones aquí.

Cuando un ser humano como el que suscribe llega a una sala de cine a ver una película de este estilo, debe aparcar todos los prejuicios y dejarse llevar por el exceso, los efectos especiales y las grandes dosis de adrenalina. Generalmente esto asegura que la experiencia sea del todo disfrutable y que, de regalo, te lleves alguna grata sorpresa. En Battleship no. Partamos de la base de que esta película nace de un supuesto homenaje al juego de Hasbro, Hundir la Flota (si, esa versión comercial de aquello a lo que jugábamos, con un papel y un boli, en clase de química para olvidar el nitrito potásico). Esto ya debería aterrorizar a más de uno, pues es como pretender hacer una película de terror como homenaje a las peonzas. La acción de la película se desarrolla, prácticamente en su totalidad, en alta mar, por lo que si lo que quieres es ver barcos... te vas a hartar. El único parecido que puedo encontrar con el juego, barcos aparte, sale a la luz en una escena, bastante bochornosa por cierto, en la que nuestros protagonistas juegan al tiro al pato con las naves espaciales, sirviéndose de una retícula dividida en casillas que es mostrada en una gran pantalla de radar. La escena es mala a rabiar, pero desgraciadamente no es la peor de todas.

La historia, o más bien ausencia de ella, está plagada de personajes a los que les deseas una muerte lenta y dolorosa desde el minuto uno. Todos, sin excepción, carecen del más mínimo carisma e interés y están tan mal dibujados que hasta los estereotipos que quieren representar se quedan cojos. Los diálogos de los primeros quince minutos de película son un buen anticipo de lo que nos espera: frases estúpidas llenas de filosofía barata y situaciones mil veces vistas pero esta vez, fatalmente resueltas. El amigo Taylor Kitsch está para matarlo. Es duro decirlo, pero incluso en John Carter hace mejor papel. Su estereotipado personaje se limita a lanzar frases absurdas y responder al tópico de chico rebelde y despreocupado al que la vida va a situar en una situación que le hará convertirse en todo un machote, cual patito feo digievolucionado a cisne. El mayor problema es que no hay evolución aparente. El cambio es brusco y repentino y en unos segundos, el irresponsable se convierte en héroe por exigencias del guión, no por un esfuerzo actoral. Sus compañeros de reparto no andan mucho mejor que él. Brooklyn Decker es la chica mona de la función. La única escena que recuerdo de ella, aunque resulte mchista a más no poder, es aquella en la que se tumba sobre su novio en la playa mostrando porqué, hasta la fecha, ha sido uno de los ángeles de Victoria Secret. Todo un florero: Bello y hueco a partes iguales. Rihana deja los gorgoritos para empuñar (¿de verdad que alguien se cree que esta chica pueda sostener un M16?) las armas en una versión afro y light de lo que fuera la más efectiva Michelle Rodriguez. A tenor de su actuación, Liam Neeson sigue intentando pagar la hipoteca de su casa. O eso o su manager está enfadado con él. No acabo de entender como un actor como Neeson puede llevar una serie de estrenos tan nefasta como la que lleva. Su papel de militar de alta graduación - padre de la novia del protagonista, aparece casi testimonialmente para dar cuatro órdenes a la tropa y justificar los chistes fáciles sobre la relación entre su hija y el inefable protagonista.

Otro punto que me pareció realmente nefasto es el pésimo montaje que luce una película que basa su éxito en lo puramente visual. Las secuencias se suceden de  forma precipitada y se omiten ciertas situaciones intermedias que podrían aportar continuidad a la historia. Así, a bote pronto, son claro ejemplo de esto escenas como la de la omisión de lo que sucede entre que nuestro protagonista es arrestado por la policia en los primeros compases de la película y aparece a los dos segundos en su casa o cómo consigue escapar un personaje de una habitación en la que un alien se le planta cara a cara. No olvido tampoco la cantidad de información innecesaria que se lanza desde la pantalla y que luego no va a ningún sitio (¿a qué vienen las imágenes que ve el protagonista al tocar al alien?).

Los efectos dejan claro que gran parte del presupuesto se ha destinado a ellos. No se si es que uno ya está acostumbrado a ver de todo en este tipo de cine, pero la verdad es que, a pesar de ser resultones y encajar bastante bien, no me asombraron. Si que me llamó la atención una escena en la que nuestro protagonista y su compañero nipón, hacen algo de lo más absurdo con el único fin de que quede bien en pantalla la que para mi es la más espectacular de las escenas en lo que a FX se refiere (y que me recordó a mi odiada Titanic).

He dejado para el final la omnipresente propaganda americana del film. Esto funciona en USA, pero a un servidor le llegó a parecer cómica y rídicula por lo excesiva. Los sucesos que acontecen en el tramo final del film en los que un acorazado histórico de la Armada Norteamericana entra en escena, la tripulación que lo forma y algún que otro derrape (tanto argumental como visual) conforman un amasijo de situaciones que a más de uno le resultarán hilarantes. Por un momento recordé al presidente de USA dirigiendo su caza de combate contra las naves alienígeneas en Independence Day, aunque en Battleship la sensación me resultó más vergonzosa aún por el tono general de la película.

La banda sonora instrumental recuerda sospechosamente a la de Transformers. Es a su vez igual de sospechoso que Steve Jablonsky sea el compositor de ambas. Para intentar arreglar algo este desaguisado, se incluyen temas vocales de ACDC (la brutal Thunderstruck), la Creedence Clearwater Revival (Fortunate Son) y Tom Morello (guitarrista de Rise Against the Machine). Pese a todo, la banda sonora no logra salvar las naves, que hacen agua por los cuatro costados.

En resumen, Battleship es una película de ciencia ficción que parte de un mal planteamiento y se desarrolla con una pésima ejecución. Su mejor baza son unos efectos especiales que, a pesar de ser bastante aparentes (cámaras lentas incluídas), me resultaron escasos debido a los constantes parones de acción de la historia. Las actuaciones son pésimas y la historia ridícula y llena de situaciones absurdas. No me sirve de excusa lo de que su objetivo es entretener, pues a un servidor le aburrió enormemente donde películas de su género me divirtieron soberanamente. Es triste decirlo, pero la escena tras los (interminables) títulos de crédito, augura una o varias secuelas que continuarían llenando de hastío y salvadoras banderas americanas nuestras pantallas mientras la taquilla siga sonriendo. Cómo hecho de menos en ocasiones a Will Smith noqueando alienígenas...




Lo Mejor: La calidad de los efectos especiales.
Lo peor: Todo lo demás (y encima dura 131 minutos...).

Género: Ciencia Ficción: 4; Acción: 3; Comedia:1
Escuchando: ACDC - Thunderstruck